Una vida de pan

Rústico para TI

- COSTRA CRUJIENTE Y AROMA ESPECTACULAR -

Por: Chef Iván Ortíz.

Rústico para TI

Una vida de pan

"CRUJIENTE Y DELICIOSA COSTRA DE PAN, LLENA DE AROMA Y SABOR"

    Cuando no estamos familiarizados con un "verdadero pan", rústico, grueso, con esa bella apariencia y colores entre dorados y matices grises, ¿qué es lo que nos viene a la mente? por la experiencia con los clientes, cabe destacar clientes que con el paso de los años afortunadamente son más amigos que clientes, la primera reacción al tener un pan en frente es querer tocarlo, ohhhh!!!! esa primera impresión parece un "shock" y su pensamiento va más a preguntarse "¿porqué tiene costra dura?", lo que no sabemos es que al industrializar el pan y empacarlo en una bolsa tristemente de plástico, se evitó lo que antiguamente se hacía al estar cerca de un pan, en un inicio disfrutar de su aroma, ya que cada día había pan recién hecho, cuando llegabas a la panadería lo usual era saber los horarios en los que el pan estaba salidito en cajas de madera, después lo apretabas ligeramente con la yema de los dedos y como si fuera el sonido de la mejor melodía, lo escuchabas crujir, si tienes la fortuna de llegar en el momento exacto es como escucharlos cantar sin necesidad de tocarlos.

Nuestra vida acelerada nos impidió mucho tiempo relacionarnos con este tipo de lugares, pero afortunadamente estamos de vuelta y es curioso como el ser humano busca regresar a sus raíces, "volver al origen", es así como por fin podremos dejar de pensar que un pan exageradamente suave dentro de una bolsa es sinónimo de frescura, hay que alejar ese lavado de cerebro que nos impusieron, hay que RE-DESCUBRIR y bueno, para agregar una cosa más, lo bueno lo dejé al final, por si fuera poco además de las maravillas de un pan recién hecho de masa madre, su costra dura nos obliga a masticarlo, sí, eso que nos parece algo que ya no se usa es indispensable para una buena salud, "masticar" como nos decían las abuelas, "cada bocado hay que masticarlo 40 veces", cuánta razón tienen, al hacerlo de esta forma, nuestra digestión mejora, las enzimas comienzan su trabajo, al igual que nuestras papilas gustativas y como por arte de magia comenzamos a disfrutar un buen pan, así que ya sabes, si se te pega en el paladar y parece que al entrar a tu boca se deshace como nube, algo no anda bien.

Hay que ser aventurados, hay que regresar a lo que una vez fuimos, tenemos que desgarrar un buen pan salvaje, hacerlo crujir de vez en cuando, masticarlo con los ojos cerrados y dejarnos llevar.