Rústico para TI

Una vida de pan

- Un buen pan para todos -

Por: Chef Iván Ortíz.

Llevar el pan de masa madre hasta el último rincón.

    Una de las intenciones de este proyecto es llevar un "buen pan" a todas partes y a todos, normalmente quién me pide dar un taller de pan de masa madre suelen ser entusiastas del pan, amantes de los procesos naturales, fermentos, cultivos vivos, personas interesadas en buscar alimentos completos de dietas REALMENTE BALANCEADAS o quiénes buscan poner un negocio más adelante de "buen pan".

 

Pero, en esta ocasión me llamaron de un lugar poco usual, una escuela ubicada a una hora y media de Guadalajara, México, donde estudiantes de todo el país asisten, pero, el 90% de ellos pertenecen a comunidades Indígenas, "MIXTECOS, WIXARIKAS, TEPEHUANOS, CORAS, RARAMURIS, TLAPANECAS...", lugares en los que para llegar debes trasladarte18 hrs, lo cual es bastante tomando en cuenta que cualquiera viaja en avión por el país de extremo a extremo en poco más de una hora.  Por "coincidencia" la responsable de la escuela, la Madre Lolita, probó mi pan en una comida, quien se lo compartió le explicó su proceso de elaboración y un poco del mundo de panes fermentados, poco después se puso en contacto conmigo, entre la charla que tuvimos me dijo algo que jamás podré olvidar, en estas comunidades alejadas no llegan materias primas y mucho menos levadura, si llegan son costosas o difíciles de conservar, esto me impacto y vi una oportunidad hermosa, ya que para mi es el mejor ejemplo de "volver al origen" en muchas comunidades Indígenas alrededor del mundo, por ejemplo en África, preparan su pan con el fermento que ellos mismos cultivan, visto de esta forma, en la mayor parte de nuestro bello mundo tenemos la posibilidad de fermentar lo que sea, granos, frutas, vegetales, etcétera, así que no puede haber pretextos para preparar pan de masa madre. De muchas de esas comunidades provienen nuestras raíces, tenemos que regresar a ellas y regresarles su importancia, darles el lugar que merecen.

No sabía qué esperar, como no tuve tiempo de meditarlo, sencillamente me deje llevar, lo primero que hice al llegar obvio fue alimentar a la masa madre de bolsillo que siempre cargo en mis viajes, para que este lista y fuerte para los panes que debemos preparar, cité a los chicos a las 6 am, todos jóvenes estudiantes de preparatoria, un poco relajientos como todos a esa edad, pero, con un corazón inmenso, ganas de compartir e inmensas ganas de aprender. Lo primero que hicimos fue iniciar un fermento, sus rostros al día siguiente y el resto de los días al notar que comenzaba la vida fueron increíble, poco a poco fuimos aprendiendo juntos cómo no hay pretexto para preparar su propio pan dónde quiera que se encuentren, todo esta en sus manos, desde construir un horno, cultivar sus granos, en estos días juntos lijamos una artesa vieja que había en su panadería, preparamos charolas de madera, sacamos las cosas viejas para tener un buen ambiente de trabajo, es sorprendente como todos colaboraron, unos limpiaban, otros cargaban, quedé impresionado por tan bonita forma de trabajar, además de que al momento de la práctica su área de trabajo la dejaban impecable.

Puede parecer insignificante una experiencia así, pero, para alguien que vive en una de las ciudades más grandes del mundo, donde hablar y palpar nuestras raíces puede no pasar en vidas enteras, es una de las mejores experiencias. al tercer día los chicos estaban listos para preparar ellos solos su pan, una sorpresa más fue el resultado de eso, uno de los mejores que haya visto hecho por "principiantes" por llamarlos de algún modo, definitivamente traen magia en sus manos, su forma de amasar, de convivir y hacerlo divertido dio como resultado un pan delicioso, parecían panaderos profesionales, nunca voy a poder olvidar la sonrisa de Celina o la seriedad de Ismael, las ocurrencias de Herme, lo divertida que es Berenice o el compromiso de Samuel, a todos ustedes chicos, a Rey, Alex, Goldina, Zitlalhy, la maestra Yovanna, César, la Madre Lola, a Rosy, ¡¡GRACIAS!!. Uno de los momento más emotivos fue comer todos en una mesa, brillantes a esa edad hablan varios idiomas, pues ese lugar se presta a la relación de diferentes etnias, me dejaron tarea, llevarme frases para traducirlas, además de que me pusieron un nuevo nombre "Ulu" jajaja tengo mucho qué hacer, "Pampayutsi! Eki ne yei yaritsie pe muye tio, pe ne tiu ti ikitio, waikowo ne re timoi eki pe muyi pe ne tsi onto hitia Aixi pe reu mieni!" "Ne pampayutsi ne paine pe ne tiu ti ikitiaki" ... no sé ni cómo empezar, pero buscaré la forma de traducirlo, no puedes evitar una que otra lágrima de tanto cariño, uno confirma que el universo entero se mueve por esta fuerza.

Por supuesto que esto no se va a quedar así, regresaré y me aseguraré de que sigan haciendo pan, de que compartan en sus comunidades esta vieja y bella técnica para prepararlo y que algunos de ellos por qué no, tengan su propia panadería.

Cuando uno tiene pan en la mesa, se siente abundante, no tomo a la ligera prepararlo, por eso me aferro a compartirlo, pero sobre todo a comunicar por qué es un "buen pan", por qué merece ponerle atención e informarnos bien antes de  hacer un mal comentario y no me cansaré de llevar hasta donde pueda un poco de este gran cariño por mi profesión, creo fielmente que el mundo se puede cambiar con pan y que no hay lugar pequeño para llevarlo.

Todo en este viaje fue bueno, hasta el regreso con Don Peter, amante de las donas y panadero de corazón, cada vez lo compruebo más, el pan es una de las mejores charlas que hay, tal vez sea por que mi mundo gira alrededor de él.

P.D. No creo en coincidencias :)